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Abogado azuano Fidel Moisés Sánchez expresa su pesar ante el fallecimiento del Dr. José Antonio Céspedez Méndez
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Abogado azuano Fidel Moisés Sánchez expresa su pesar ante el fallecimiento del Dr. José Antonio Céspedez Méndez

Dr. Jósé Antonio Céspedes Méndez

(En su cuenta de Faccebook el abogado azuano Fidel Moisés Sánchez expresa su pesar por el fallecimiento del Dr. Céspedes Méndez)

Azua recibe hoy un golpe durísimo con la partida del doctor José Antonio Céspedes Méndez.

Hay gente que no nace todos los días, y él fue una de esas. Justo y exigente; humilde y sencillo con los humildes, pero duro con los duros, aunque eso lo llevara a chocar con los sin escrúpulos.

Fue también un conciliador. En más de una ocasión sacrificó su propio beneficio para intervenir en conflictos familiares, especialmente en casos de herencias donde los parientes estaban enfrentados, y allí donde había pleito y división, él ayudó a llevar la paz.

Su vida no se quedó en la teoría ni en el ejercicio del profesional promedio. El Palacio de Justicia de Azua tuvo en él a uno de sus grandes gestores para que fuera construido. La Oficina de Registro de Títulos que hoy tenemos en Azua se debe, en gran medida, a sus incansables gestiones. Y el Tribunal de Tierras, aunque todavía no haya iniciado, también forma parte de esas batallas institucionales que él impulsó con visión, insistencia y amor por su pueblo.

También levantó la voz por la playa Caobita, cuando pretendieron cogérsela, cerrándole el paso al pueblo. Escribió cartas a presidentes, reclamó obras para Azua y para su comunidad natal de Los Toros, donó terrenos para el play, aportó para proyectos comunitarios y puso de lo suyo donde muchos solo ponen palabras.

Quienes tuvimos la dicha de conocerlo de cerca, sabemos que su sentido de justicia no se limitaba a los tribunales ni a las cosas humanas. El doctor tenía una sensibilidad especial por los animales, por las mascotas y por todo ser indefenso que necesitara protección. Amaba la naturaleza, la defendía y la disfrutaba con autenticidad; porque en él la compasión era una extensión natural de su carácter firme ante el abuso, pero profundamente noble frente a la vulnerabilidad.

Recuerdo que, cuando empecé a estudiar derecho, en una de las primeras clases de motivación, preguntaron a los estudiantes si querían parecerse a alguien que se haya graduado. La mayoría señaló a nuestro profesor Céspedes. Eso dice mucho de la huella que dejó.

Azua quizás no alcanza todavía a medir lo que ha perdido. Hoy se nos va un ser extraordinario, mientras al cielo le llega una estrella nueva.

Paz a su alma y honor a su memoria.

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