
Publicado por Ramón Minyety
San Juan de la Maguana, República Dominicana, 28 de julio de 2026. en el marco de la cátedra de Fitomejoramiento de plantas, estudiantes de la Escuela de Agronómica de la Universidad Tecnológica del Sur, Utesur, realizaron una visita académica, a la Estación Experimental Arroyo Loro, perteneciente al Instituto Dominicano de Investigaciones Agropecuarias y Forestales (IDIAF),
El propósito de la visita, fue conocer las investigaciones y los resultados alcanzados mediante el proyecto regional orientado a la producción, diseminación y consumo de variedades de habichuela con mayor contenido de hierro y zinc.
La delegación universitaria estuvo encabezada por el docente Henry Ricardo, decano de Investigación de Utesur. Los participantes fueron recibidos y orientados por los investigadores del IDIAF, Ingenieros Ana Mateo y Juan Cedano, quienes presentaron los principales componentes, avances y resultados del proyecto.
Durante la jornada, los estudiantes recibieron informaciones sobre el proyecto “Alianzas regionales para la diseminación de habichuela rico en hierro en países de América Latina y el Caribe”, iniciativa, financiada por Fontagro, Administrado por el IICA y ejecutada con la participación de instituciones de investigación agropecuaria de República Dominicana, Panamá, Colombia y Honduras. El proyecto tuvo como objetivo aumentar la adopción de variedades de habichuela ricas en hierro entre los productores y fortalecer la cadena de valor y el consumo de alimentos con mayor contenido nutricional.

La visita permitió a los estudiantes relacionar los conocimientos adquiridos en las aulas con las actividades de investigación, producción de semillas, evaluación de variedades y transferencia de tecnologías realizadas por el IDIAF. Asimismo, conocieron la importancia de establecer una línea base que permita identificar las condiciones actuales de la producción, comercialización, transformación y consumo del frijol en la República Dominicana.
La habichuela mantiene una presencia constante en la alimentación dominicana
Uno de los resultados más relevantes presentados durante la visita fue la constancia con que los consumidores dominicanos incorporan la habichuela en su alimentación. La línea base determinó que el 43 % de las personas consultadas consume habichuela diariamente. Además, el 28 % lo consume de una a tres veces por semana y el 23 % entre cuatro y seis veces semanalmente. Estos resultados evidencian que la habichuela constituye un alimento habitual y de gran importancia dentro de la dieta de los hogares dominicanos.
La elevada frecuencia de consumo representa una oportunidad estratégica para introducir y promover variedades biofortificadas, debido a que el mejoramiento del contenido de hierro y zinc de un alimento consumido regularmente puede contribuir a fortalecer la calidad nutricional de la población, sin modificar de manera significativa sus hábitos alimenticios tradicionales.
La investigación también mostró que los consumidores valoran principalmente el sabor, el contenido nutricional, las proteínas, el hierro, el tiempo de cocción y la consistencia del grano. Entre las personas encuestadas, 76 consideraron el contenido de hierro como una característica muy importante, mientras que 75 otorgaron esa misma valoración al contenido de proteínas y 74 al valor nutricional.

Otro resultado favorable fue la aceptación de las variedades biofortificadas. El 83 % de los consumidores manifestó estar totalmente de acuerdo con la diseminación de variedades de habichuela ricas en hierro, mientras que un 13 % indicó estar de acuerdo. Esto significa que el 96 % de los consumidores consultados presentó una actitud positiva hacia la promoción y consumo de este tipo de habichuela.
Biofortificación para proteger a los grupos vulnerables
Los resultados de la línea base constituyen un punto de partida para fortalecer los programas de biofortificación de la habichuela en hierro y zinc. Esta estrategia busca disponer de variedades con mayor calidad nutricional que puedan ser producidas por los agricultores, comercializadas en los mercados y consumidas regularmente por las familias dominicanas.
La promoción de estas variedades puede favorecer especialmente a los grupos vulnerables de la República Dominicana, entre ellos niños, mujeres embarazadas, madres lactantes, adultos mayores y hogares con limitaciones económicas o dificultades para acceder de manera constante a una alimentación diversificada.
La población consultada incluyó mujeres embarazadas y madres lactantes, grupos para los cuales la disponibilidad de alimentos con mayor contenido de micronutrientes reviste especial importancia. La línea base indica que el 93 % de las personas encuestadas fueron mujeres, incluyendo un 2 % de embarazadas y un 9 % de madres lactantes.

La biofortificación permite mejorar el contenido nutricional de los cultivos mediante procesos de selección y mejoramiento de variedades. En el caso de la habichuela, el incremento de los niveles de hierro y zinc puede contribuir al desarrollo de una alimentación más nutritiva y al fortalecimiento de las acciones dirigidas a prevenir las deficiencias de micronutrientes en poblaciones con mayor riesgo nutricional.
Resultados en producción y comercialización

Los estudiantes también conocieron los principales desafíos identificados entre los productores de la habichuela. La línea base señala que el 63 % de los productores supera los 60 años, existe una limitada participación de las mujeres en la producción, el 54 % solo alcanzó el nivel educativo primario y una proporción importante no pertenece a organizaciones de productores.
Asimismo, se determinó que muchos agricultores utilizan granos comerciales como semilla, dependen de fuentes informales de financiamiento y aplican pocas prácticas de conservación de suelos. Más del 90 % de las fincas evaluadas posee una superficie comprendida entre 0.35 y 15.43 hectáreas.
Entre los principales problemas que afectan la producción fueron identificados las sequías o el exceso de lluvias, señalados por el 57 % de los productores, seguidos de las plagas y enfermedades, con un 20 %. También fueron mencionadas las dificultades de comercialización, el estado de las vías de acceso y las limitaciones relacionadas con semillas, mano de obra, preparación de terrenos, recursos técnicos y financiamiento.
En el componente comercial se evaluaron 15 empresas dedicadas a la compra y venta de habichuela. El 60 % tenía más de 20 años realizando esta actividad y se abastecía principalmente de productores de las provincias San Juan y Elías Piña. Algunas empresas también ofrecen transporte y financiamiento a los agricultores como mecanismos para garantizar el abastecimiento del producto.
La disposición del sector comercial hacia la habichuela biofortificada fue igualmente favorable, ya que el 93 % de las empresas encuestadas manifestó estar dispuesto a comercializar este tipo de producto.
Formación académica vinculada con la investigación
La visita a la Estación Experimental Arroyo Loro fortaleció la formación de los estudiantes de UTESUR, al permitirles conocer directamente el trabajo desarrollado por el IDIAF en materia de investigación agrícola, producción de alimentos, mejoramiento genético, seguridad alimentaria y nutricional.
Durante el encuentro, los investigadores Ana Mateo y Juan Cedano explicaron la importancia de generar información sobre la cadena de producción del frijol, incluyendo a productores, comerciantes, agroindustrias y consumidores. Estas informaciones permiten establecer estrategias para aumentar la producción, mejorar la comercialización y promover el consumo de variedades con mayor contenido nutricional.
El docente Henry Ricardo destacó la importancia de este tipo de actividades académicas, debido a que acercan a los estudiantes a los procesos reales de investigación, innovación y transferencia tecnológica desarrollados por las instituciones del sector agropecuario nacional.
Los participantes valoraron la necesidad de promover una agricultura basada en la investigación científica, la innovación tecnológica y la generación de variedades que respondan tanto a las necesidades productivas de los agricultores como a los requerimientos nutricionales de los consumidores.
La actividad reafirmó el compromiso de Utesur y del IDIAF con la formación de profesionales capaces de contribuir al desarrollo sostenible de la agricultura dominicana. Asimismo, destacó la necesidad de continuar fortaleciendo las alianzas entre universidades, centros de investigación, productores, comerciantes, organismos de cooperación y comunidades.
Los resultados de la línea base demostraron que la República Dominicana cuenta con condiciones favorables para la producción, promoción y consumo habichuela biofortificada. La elevada frecuencia de consumo, la valoración del contenido nutricional y la amplia aceptación de las variedades ricas en hierro constituyen elementos fundamentales para avanzar en una estrategia nacional dirigida a proteger a los grupos vulnerables y mejorar la nutrición de las familias dominicanas.
Por último, los resultados del proyecto de mejoramiento genético generaron 10 materiales con rendimientos experimentales de 2.5-3 quintales por tarea; más de 83 miligramos promedio de hierro, más de 50 miligramos de Zinc por cada 100 gramos de habichuela y buena tolerancia a plagas y enfermedades. Las semillas de estos materiales estan disponibles en la Estación de Arroyo Loro del IDIAF a la espera de apoyo económico para continuar su reproducción y puesta al servicio de la agro cadena de habichuela del país.
