Por: Apostor Korvachei Hernandez
Jesus the Living Word Intl.
República Dominicana, ya han pasado 182 años de nuestra gloriosa independencia en el año 1844. Una independencia que peleó en contra de tres frentes enemigos que subyugaban a la hermosa Quisqueya.
Frente enemigo #1: La imposición haitiana:
Nuestro Padres de la Patria, junto con su movimiento la Trinitaria, buscaban obtener la independencia de la República Dominicana de lo que fue la invasión y opresión haitiana en toda la isla.
Nuestros padres de la patria entendían claramente que la República Dominicana y Haití eran y continúan siendo dos pueblos diferentes. Con culturas, lenguas y ideologías que se contrastan entre sí. En un lenguaje muy coloquial, el agua y el aceite no se mezclan. Tal vez para muchos tal explicita distinción pueda sonar denigrante, o de superioridad, incluso para otros, un tanto arrogante o discriminatorio, cuando en realidad no lo es. Todo pueblo y nación debe tener su propio sentido de identidad, y defender el mismo de todo poder e influencia doméstica o extranjera. Pues, esto fue lo que nuestros padres de la patria defendieron con pasión y firmeza.
Frente Enemigo #2: Defender el territorio nacional ante ocupación extranjera:
Cuando Juan Pablo Duarte quedo maravillado con las libertades de Barcelona, bien pudo quedarse en territorio extranjero y establecerse allí. Pero no, él entendió el principio fundamental de todo pueblo libre, es el tener un territorio donde establecer su soberanía. Esto es cierto aún para los grandes reinos de la historia antigua y presente. De hecho, la misma palabra REINO, del Latín Regnum, se refiere a un territorio gobernado por un rey. En otras palabras, todo rey debe tener un territorio donde reinar, esto es un rey con dominio.
Si es cierto que como nación la República Dominicana nunca ha sido un reino, este principio de libertad aplica, defender el territorio nacional es también preservar la independencia y soberanía del país.
Frente Enemigo #3: Un Invasor Espiritual:
Muchos ignoran una de las realidades más intrínsecas de la lucha por la independencia de la nación dominicana, esta fue la lucha en contra de entidades espirituales que buscaban poseer a Quisqueya la Bella.
En 1804, Haití declaró su independencia del imperio de Francia, siendo el primer pueblo de color en obtener su independencia. Este movimiento de independencia haitiana empezó con la invocación del sacerdote vudú Dutty Boukman, invocando a poderes de las tinieblas. Este acto marcó un precedente en pueblo haitiano en cuanto a su identidad, ideología y creencias.
Cuando la República Dominicana se preparaba para pelear su independencia, también empezó con una invocación espiritual, con la salvedad, de que, la República Dominicana invocó al único y verdadero Dios, quien es revelado en las páginas de la Santa Biblia.
El Instituto Duartiano preserva una copia de aquella santa invocación de nuestro patricio, cito; ““En nombre de la santísima, Augustísima e indivisible Trinidad de Dios Omnipotente: Juro y prometo por mi honor y mi conciencia, en manos de nuestro presidente Juan Pablo Duarte, cooperar con mi persona, vida y bienes a la separación definitiva del gobierno haitiano, y a implantar una Republica libre e independiente de toda dominación extranjera que se denominará República Dominicana, la cual tendrá su pabellón tricolor en cuartos, encarnados y azules, atravesados con una cruz blanca. Mientras tanto seremos reconocidos los Trinitarios con las palabras sacramentales: Dios, Patria y Libertad. Así lo prometo ante Dios y el Mundo, si tal hago, Dios me proteja: Y de no, me lo tome en cuenta, y mis consocios me castiguen el perjurio y la traición, si los vendo”.
Los Padres de la Patria Dominicana no eran teólogos, pero de alguna manera sabían del aspecto espiritual de lo que enfrentaban. Para ellos fue importante el honrar a Dios como nación y patria, y dejar plasmado en los símbolos patrios que en la República Dominicana es Dios, Patria y Libertad. Una libertad que primero fue espiritual, así como claramente lo establece la Biblia abierta en el escudo nacional; “Y conoceréis la verdad y la verdad os hará libre.”
Que viva la República Dominicana, nación que le pertenece al Dios que respondió a aquella santa invocación.
“«Clama a mí, y yo te responderé y te revelaré cosas grandes e inaccesibles, que tú no conoces» – Jeremías 33:3
27 de febrero de 2026
