Por Luis Chito Naut
Periódico Los Remedios de Azua
Los gerentes municipales no son del todo culpables de que la celebración de tradición católica: el Día de los Fieles Difuntos, se haya ido perdiendo. La responsabilidad civil de las causas contiene muchos bemoles.
Es cierto que ahora, el crecimiento de las iglesias evangélicas que tienen otras creencias sobre los muertos, afecta en gran manera esa tradición.
Peor todavía, cuando en la mayoría de los casos, los deudos no pueden llegar ni siquiera brincando panteones a la tumba que tuvieron por costumbre hacer su ceremonia y en el caso que la localicen, la encuentran saqueada.
Algunos piensan que esta desgracia tuvo su origen cuando el Zacateca, en ocasiones, le vendía un cráneo a estudiantes de medicina de la UASD.
Hoy es más que necesario que un guardia o un policía custodie el cementerio y es al ministerio de Salud Pública que le corresponde esa medida.
Por eso, el cementerio continúa siendo el lugar preferido para prácticas de infelidades de parejas y de transacciones de dinero lavado entre otras diabluras.
Los Campos Santos que antes fueron fuentes importantes para la Genealogía que ahora está de moda, tristemente se perdió.
No así en Baní y en el municipio
ESTEBANIA de Azua.
¡Diablos! Ya el cementerio que está a punto de inauguración (el de Ruddy González), en el sector de los kilómetros, camino a la capital, a mano derecha casi a su entrada fue graciosamente vulnerado.
Los decires comentan que el fallecido por el fraude que se cometió al ser sepultado, perdió el título de BARÓN. No se puede permitir que siga esa mala práctica, porque ya hasta los familiares de los azuanos residentes en otras ciudades, específicamente en Santo Domingo y residentes en Azua hoy están adquiriendo terrenos en cementerios privados de la capital para sepultar a sus muertos
